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¿Cómo dejar de ser Envidioso?

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Ser envidioso es un calificativo que nadie quiere reconocer, aunque en realidad es algo bastante común en nuestra sociedad. De hecho, podríamos decir que todos hemos sentido envidia o celos de alguien alguna vez.

¿Lo pones en dudas? ¡Te demostraré que es así!

¿Qué es la envidia?

La envidia, no es más que un sentimiento de pesar por la felicidad o bien ajeno. En pocas palabras, quien siente envidia, anhela lo que el otro tiene, tanto a nivel material, como en actitud.

En la mayoría de los casos, detrás de una conducta envidiosa se esconde una persona con baja autoestima.

¿Cómo saber si una persona tiene envidia?

A nuestro alrededor hay muchas personas que conforman el núcleo laboral, familiar, social… y no todas ellas se expresan y comportan de la misma forma ante nuestros logros y éxitos.

Aquellos que inconscientemente responden con resentimiento ante tus éxitos, son personas que tienen muchas papeletas para ser los envidiosos que te rodean.

Veamos lo síntomas de la envida más evidentes:

Te critica

La primera señal que delata a una persona envidiosa, es la crítica. Se dedican a hablar a tus espaldas y a convencer a los demás de quién eres o de lo que has conseguido no lo mereces o carece de importancia.

Es una conducta envidiosa altamente negativa y que en realidad termina desprestigiando al envidioso más que a ti, puesto que el resto logra observar su falta de lealtad.

Te humilla

Darse a la tarea de hacer sentir mal a quien está brillando más que el resto, es un síntoma de envidia. Es la reacción común de un desesperado que ya no soporta el éxito del otro y desea reducir su felicidad de algún modo para calmar su insatisfacción personal.

Minimiza tu éxito

Aunque lo que hayas hecho sea digno de un premio Nobel, es común ver a uno que otro envidioso decir que “cualquiera pudo haberlo hecho” o también “no era un trabajo tan difícil, tuviste suerte”.

Intenta imitarte

La imitación es la prueba más contundente de que lo que hacemos o somos causa un impacto en los demás.

Si esto es positivo, solo llegará a una admiración que te convertirá en el modelo a seguir de alguien, pero si es negativo, se establecerá una ardua competencia insana que tendrá como único propósito robar tus ideas, trabajo o atención.

Esto es habitual en el área laboral y una conducta clara de la envidia.

Intenta desanimarte

No esperes nunca que un envidioso te apoye o aliente sinceramente. Las felicitaciones que te dé siempre estarán acompañadas de algún mal augurio o frase desalentadora.

Por ejemplo, “me alegra que hayas vendido tanto este mes, lástima que ese producto ya no se comercializará más en esta tienda”.

¿Cómo se puede combatir la envidia?

Seguramente, después de leer las señales anteriores ya habrás identificado algún resentido de tu círculo social o incluso, habrás descubierto que de cuando en cuando, te conviertes en un ser envidioso.

Si ese es el caso, te dejamos aquí las recomendaciones más efectivas para dejar de sentir celos por el éxito ajeno:

Aprende a compartir

El mayor problema de un envidioso es su egoísmo. Esa distorsión cognitiva, es lo que no le permite entender que todos por igual tienen derecho a triunfar y a sentirse bien.

Incluir la generosidad dentro de sus virtudes le hará apreciar la felicidad de los demás como algo positivo y no como una amenaza a su seguridad personal.

Celebra las diferencias de los demás

La envidia, también puede darse por una falta de aceptación del prójimo en donde consideramos que alguien no merece lo que tiene porque es diferente a nosotros: es gay, pobre, rico, alto, bajo, gordo; Conviene aprender a celebrar las diferencias sociales a nuestro alrededor en vez de criticarlas asumiéndolas como algo positivo que forma parte de nuestra diversidad.

Trabaja en tu autoestima

Un punto clave importante para dejar de ser envidioso es trabajar nuestra autoestima. El hecho de que un amigo o familiar logre algo primero que tú, tenga más dinero, este enamorado o le vaya bien, no significa que tú estés quedándote atrás o que seas menos competente.

Debes aprender a aceptarte, amarte y comprender que cada persona tiene su tiempo para lograr el éxito. No compares ni evalúes tu vida como si se tratara de una competencia. Tomate tu tiempo y confía en tus metas y capacidades sin mirar atrás o a los lados.

Piensa siempre en el proceso y no en el resultado

Un error común de un envidioso, es fijarse solo en el resultado sin detenerse a pensar en las horas de esfuerzo, llanto, desvelo, sudor y hasta descuido de la vida social que tuvo que afrontar la otra persona para lograr su éxito. Pregúntate siempre ¿hubieras hecho lo mismo?

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