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Cómo dejar de ser Controladora

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Si estás buscando información sobre cómo dejar de ser controladora, Si no puedes dejar nada al azar y tienes algún que otro problema en tus relaciones sociales, te recomiendo este artículo en el que te hablo cómo dejar de ser controladora.

Te daré las claves para que sepas cómo corregir tu conducta y averiguarás el por qué de ella.

¿Cómo saber si una persona es controladora?

Antes de decirte cómo dejar de ser controladora, te diremos como normalmente se comporta una persona de este tipo:

Excesiva planificación

Una persona controladora no deja ningún cabo suelto, goza por lo general de una excelente memoria o lleva una agenda perfecta y difícilmente dejará algo por revisar.

Planifica y organiza no solo lo relacionado con su trabajo, sino también lo concerniente a su vida personal de forma casi cronometrada.

Un mínimo cambio en sus planes le causa alerta y confusión.

Cuidado minucioso de los detalles

¿Qué tipo de persona controladora sería aquella que no cuida de los detalles?

Este síntomas es clave y común en las mujeres controladoras. A este tipo de personas no se le escapa hasta el más mínimo detalle.

Dificultad para delegar trabajo

Una característica común de una mujer controladora es que considera que nadie hará el trabajo mejor  mejor ella, así que, asignar actividades para que otros se encarguen y den rienda suelta a su creatividad será algo prácticamente imposible.

Rigurosidad con el tiempo

La flexibilidad no es una virtud propia de una persona controladora, así que, este tipo de mujeres  se aseguran de que las cosas pasen cuando han previsto y no cuando otros puedan hacerlas.

Imposibilidad para manejar imprevistos

La vida no está regida por un control absoluto, así que entra dentro de lo normal  que algo no salga como se ha planificado.

Cuando esto sucede, una persona controladora no sabe qué hacer, prácticamente se paraliza y necesita más tiempo del que comúnmente alguien emplearía para responder ante la crisis que esto le provoca.

Dificultad para aceptar cambios

El pensamiento dicotómico y una conducta inflexible, son la descripción exacta de un persona controladora.

Aceptar nuevas opiniones, ideas o sugerencias para cambiar un plan que ya tiene como establecido resultara será casi que un insulto.

¿Por qué soy tan controladora?

Muchas son las causas por las que una mujer puede llegar a ser controladora. No obstante, te detallaré algunas características del por qué de su conducta controladora.

Una mujer controladora tiene un profundo miedo al fracaso, al rechazo social y además sufre de poca seguridad personal.

Cree que controlando cada aspecto de su vida, su trabajo o las personas que le rodean será menos propensas a cometer errores o ser abandonada.

Todas estas creencias terminan dejándola sumergida en una incesante incertidumbre que le lleva a ser más propensa a deprimirse o enfadarse cuando algo no sucede como había previsto.

Y ¿Cómo dejar de ser controladora?

Por fin hemos llegado al punto de cómo dejar de ser controladora, y para comenzar a lograrlo, necesitas seguir estos pasos:

Razona si la vida en sí misma carece de control

A decir verdad, ser excesivamente controladora es como ir en contra de nuestra propia naturaleza de vida en donde no sabemos qué nos depara el mañana.

Entender esta realidad latente puede ser el punto de inicio para comenzar a cambiar de paradigma.

Atrévete a hacer cosas nuevas de a poco

Si ya estas consciente de tu incesante afán por no dejar que nada te sorprenda, es momento de que empieces a atreverte a salir de tu zona de confort.

Realiza una lista de aquellas actividades en donde no podrías controlar nada por más que quisieras (un salto en paracaídas, ir a un lugar nuevo sin demasiada planificación, hacer una cena con solo lo que queda en el refrigerador).

Se trata de que entiendas lo maravilloso que puede ser, a veces, improvisar.

Date la oportunidad de trabajar más en equipo

Otro paso crucial seria darle la oportunidad a quienes tienes alrededor para desenvolverse libremente y ser ellos mismos. Evita convencerte de que no son capaces, permite que te sorprendan y quizás descubras las ventajas de trabajar menos al tener más personas cooperando gozando de más tiempo para ti.

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